El Ejército de EE.UU. elige a cinco empresas para el PrSM Increment 4, con un alcance superior a 1.000 km

El Ejército de EE.UU. elige a cinco empresas para el PrSM Increment 4, con un alcance superior a 1.000 km
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El Ejército de Estados Unidos anunció el 30 de septiembre de 2026 la selección de cinco empresas —Anduril, Castelion, Lockheed Martin, RTX y Mach Industries— para desarrollar prototipos competidores dentro del Increment 4 del misil de precisión PrSM (Precision Strike Missile). La decisión abre una nueva fase del programa orientada a duplicar aproximadamente el alcance de la familia de misiles ya en servicio. En lugar de comprometerse con un único contratista desde el inicio, el Ejército pondrá a competir cinco diseños en paralelo antes de decidir cuál o cuáles avanzan hacia la producción.

Los misiles PrSM Increment 1, con un alcance de entre 400 y 500 km, ya están en servicio en unidades de artillería y sustituyen de forma progresiva al veterano ATACMS. El Increment 2, dotado de un buscador para blancos navales en movimiento, logró un avance propio apenas unos días antes: el 21 de septiembre de 2026 el Ejército adjudicó a Lockheed Martin un contrato de producción por unos 1.200 millones de dólares, tras una segunda prueba exitosa contra un blanco marítimo. El Increment 4 constituye una fase distinta y posterior, que no debe confundirse con ese contrato de producción.

El objetivo del Increment 4 es desarrollar un misil con un alcance de 1.000 km (unas 620 millas) o superior, capaz de atacar tanto blancos terrestres fijos como blancos marítimos en movimiento, una doble capacidad que lo diferencia de las variantes de menor alcance ya desplegadas. Los nuevos misiles se están diseñando para dispararse desde los lanzadores que el Ejército ya opera, el HIMARS M142 y el M270 MLRS, lo que preserva la compatibilidad con la flota actual de artillería cohete y evita el coste de introducir una plataforma de lanzamiento completamente nueva.

Lanzador de cohetes sobre ruedas M142 HIMARS
Foto: Ejército de EE. UU.

El programa se apoya en una arquitectura de sistemas abierta, un enfoque que busca dar al Ejército flexibilidad operativa para trabajar con varios proveedores y configuraciones en lugar de depender de un diseño propietario único. Que cinco empresas desarrollen prototipos de forma simultánea refleja precisamente esa lógica de diversificar la base industrial en un programa de municiones de precisión considerado crítico.

Según el calendario anunciado, la primera prueba de vuelo comparativa entre los cinco prototipos está prevista para el año fiscal 2027, con una ronda final de pruebas en el año fiscal 2028. La decisión final sobre qué diseño o diseños pasan a producción se espera para el año fiscal 2030, lo que deja al Ejército cerca de cuatro años para comparar el desempeño de los prototipos antes de comprometerse con la producción en serie.

La lista de cinco competidores combina contratistas tradicionales con empresas de base tecnológica más recientes. Lockheed Martin y RTX aportan décadas de experiencia en la fabricación de municiones guiadas a gran escala, mientras que Anduril, Castelion y Mach Industries representan una nueva generación de compañías de defensa que compiten cada vez más por programas antes reservados casi en exclusiva a los grandes contratistas establecidos. Desarrollar los cinco prototipos en paralelo permite al Ejército comparar directamente las soluciones técnicas en lugar de apostar por un solo diseño desde el inicio.

Desde el punto de vista estratégico, el Increment 4 se inscribe en el esfuerzo más amplio del Ejército estadounidense por modernizar el fuego de precisión de largo alcance terrestre, una prioridad que cobra especial relevancia ante posibles escenarios en el Indo-Pacífico, donde los entornos de denegación de área obligarían a golpear objetivos desde distancias mayores. El programa también refuerza el ecosistema de artillería cohete compartido con la OTAN y países socios: los lanzadores HIMARS y M270 ya están en servicio en países como Polonia y Rumanía, y Ucrania ha empleado HIMARS de forma intensiva durante el conflicto, lo que da a cualquier misil compatible con estas plataformas una relevancia que trasciende al propio Ejército de EE.UU.

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