El Prince of Wales vuelve al norte en misión ártica OTAN

Tras completar la primera etapa de la Operación Firecrest, el portaaviones insignia británico regresa este otoño a aguas septentrionales para ayudar a proteger cables submarinos y enlaces energéticos.
El portaaviones insignia de la Marina Real británica, el HMS Prince of Wales, ha vuelto a hacerse a la mar para la segunda etapa de la Operación Firecrest, destinada a reforzar el flanco norte de la OTAN. Al portaaviones lo acompañan el destructor HMS Duncan, el petrolero RFA Tidespring y un grupo aéreo formado por cazas F-35B, helicópteros y sistemas no tripulados.
La primera fase de la operación concluyó tras tres meses, cuando el Prince of Wales y el Duncan regresaron a Portsmouth para permiso y mantenimiento. Esa etapa cerró con el ejercicio Neptune Strike, en el que diez países de la OTAN operaron conjuntamente en el aire, el mar y la tierra. Durante el ejercicio, los F-35B fueron repostados en vuelo por un avión cisterna RAF Voyager y uno italiano 767, lo que les permitió realizar misiones a una distancia que llegó hasta Polonia.
El Grupo de Ataque de Portaaviones británico opera ahora bajo mando de la OTAN, en apoyo de la actividad de vigilancia reforzada de la alianza conocida como Arctic Sentry. El Mando Marítimo Aliado de la OTAN en Norfolk señala que este despliegue forma parte de la postura de disuasión y vigilancia de la alianza en el Alto Norte.
El propósito declarado de la misión es ayudar a proteger los cables de comunicación submarinos, los gasoductos y oleoductos, y la infraestructura energética costera, junto con las rutas de refuerzo que conectan América del Norte y Europa. Esos enlaces constituyen la columna vertebral tanto del tráfico de internet civil como del suministro energético, lo que los coloca en el centro de la estrategia de la OTAN para proteger infraestructuras críticas.
La operación se desarrolla en estrecha coordinación con aliados como Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania y Noruega. Esa estructura multinacional permite construir una red de vigilancia del dominio marítimo a una escala que ninguna armada podría sostener por sí sola, una capacidad cada vez más urgente a medida que el cambio climático aumenta la accesibilidad del océano Ártico y, con ella, el tráfico tanto militar como comercial en la región.
El HMS Prince of Wales es uno de los dos portaaviones de la clase Queen Elizabeth de la Marina Real y ostenta el título de buque insignia de la flota británica. Su giro hacia el Atlántico Norte este año, tras un largo despliegue en 2025 en el Indo-Pacífico bajo la Operación Highmast, se interpreta como una muestra de la capacidad de Londres para desplegar poder naval en teatros distintos de forma consecutiva.
El telón de fondo de los esfuerzos de la OTAN por consolidar una presencia más permanente en la región incluye un mayor ritmo de ejercicios de la Flota del Norte rusa y denuncias de actividad sospechosa cerca de infraestructuras submarinas en los mares Báltico y de Barents. Fuentes de la alianza afirman que los despliegues rotatorios bajo Arctic Sentry buscan mantener la continuidad de una red de fuerzas navales capaz de responder con rapidez ante una crisis.
Aún no se ha confirmado qué puertos visitará el Prince of Wales durante la etapa de otoño, ni cuánto durará el despliegue. Si el escuadrón de F-35B del portaaviones continúa con ejercicios conjuntos junto a fuerzas aéreas aliadas durante esta fase es algo que merece seguirse, como una nueva prueba práctica de la arquitectura integrada de defensa aeronaval de la OTAN.
Fuentes:
- Army Recognition, «UK reinforces NATO northern flank with HMS Prince of Wales carrier strike deployment in the High North», 19 de octubre de 2026, https://armyrecognition.com/news/navy-news/2026/uk-reinforces-nato-northern-flank-with-hms-prince-of-wales-carrier-strike-deployment-in-the-high-north — fuente de las fases de la operación, el detalle de la escolta y la estructura de mando de la OTAN.

