El Ejército de EE. UU. elige a AeroVironment para sistemas antidrones por hasta 500 millones de dólares

El Ejército de Estados Unidos ha recurrido a AeroVironment para levantar una nueva línea de defensa frente a los drones baratos y cada vez más numerosos que están redefiniendo el campo de batalla, en un contrato valorado en hasta 500 millones de dólares.
Anunciado en torno al 1 de julio de 2026, el contrato encarga a AeroVironment el suministro de sistemas comerciales antidrones (counter-UAS) organizados por capas. Un enfoque por capas consiste en combinar sensores y efectores complementarios, de modo que la detección, el seguimiento y la neutralización cubran distintos alcances, altitudes y tipos de amenaza, en lugar de depender de una única línea de defensa.
El alcance es deliberadamente amplio. Los sistemas están concebidos para hacer frente a todo tipo de amenazas, desde pequeños cuadricópteros lanzados a mano hasta drones de ala fija de mayor tamaño, lo que ofrece al Ejército una capacidad integrada de un único proveedor. La cifra de 500 millones de dólares es un techo, articulado como un marco bajo el cual se pueden cursar pedidos a medida que evolucionan las necesidades.
Por qué importa: los conflictos recientes han demostrado que los drones, baratos y abundantes, se han convertido en una amenaza determinante en el campo de batalla. Un dron de unos pocos miles de dólares puede poner en riesgo plataformas y personal que valen millones, una asimetría que ha situado la defensa aérea rentable en lo más alto de las prioridades militares.
AeroVironment es reconocida por su familia Switchblade de municiones merodeadoras y por sus pequeños sistemas no tripulados. Esa doble experiencia, en ambos lados de la ecuación —ataque y defensa—, encaja con la búsqueda por parte del Ejército de una solución antidrones consolidada y lista para desplegar.
La demanda no se limita a Estados Unidos. Las fuerzas de la OTAN y ejércitos de todo el mundo compiten por adquirir defensas escalables frente a los enjambres de drones y a las aeronaves de ataque de un solo uso. El contrato apunta a una aceleración en la adaptación de la tecnología comercial a las necesidades militares y marca un nuevo listón tanto en rapidez de adquisición como en disuasión sobre el terreno.

