La Fuerza Aerea de EE.UU. Adjudica a Kongsberg un Contrato de 240,9 Millones de Dolares por Misiles JSM para el F-35

La Fuerza Aerea de EE.UU. Adjudica a Kongsberg un Contrato de 240,9 Millones de Dolares por Misiles JSM para el F-35
Yazı Özetini Göster

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha cerrado un contrato de producción por 240,9 millones de dólares con la empresa noruega Kongsberg Defence & Aerospace, que cubre el segundo lote de fabricación (Lot Two) del misil Joint Strike Missile (JSM), catalogado en servicio estadounidense como AGM-184, destinado a la flota de cazas F-35 Lightning II.

El JSM es un arma de precisión de baja observabilidad, transportada internamente y diseñada específicamente para caber en el compartimento interno de armas del F-35 sin comprometer su perfil de sigilo. Se trata de un misil de doble propósito, capaz de atacar tanto objetivos navales como terrestres desde una distancia segura.

Según el nuevo contrato, la producción en Noruega continuará hasta noviembre de 2028. Los trabajos de integración avanzan en las tres variantes estadounidenses del F-35: el F-35A convencional de la Fuerza Aérea, el F-35C embarcado en portaaviones de la Marina, y el F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical del Cuerpo de Marines.

Los responsables del programa señalan que el JSM cubre un vacío operativo muy concreto: hasta su llegada, el armamento interno del F-35 no incluía una opción de largo alcance contra buques y objetivos terrestres reforzados, mientras que cargar un arma externa lo bastante grande habría anulado la ventaja de baja firma radar del avión. El misil permite a los pilotos del F-35 atacar objetivos bien defendidos desde fuera del alcance de numerosos sistemas de defensa aérea.

Kongsberg suministra el JSM a la propia flota noruega de F-35A desde 2025, y desde entonces el misil ha despertado el interés de otros operadores del F-35, incluido un pedido independiente de Japón. Este nuevo contrato con la Fuerza Aérea estadounidense refleja una confianza creciente de los planificadores militares de EE.UU. en un arma desarrollada y fabricada por una empresa de un país socio, un giro respecto a la preferencia histórica por municiones de producción nacional.

El acuerdo también evidencia el carácter cada vez más transatlántico del armamento del F-35: aunque Lockheed Martin construye la célula del avión, su arsenal se compone cada vez más de proveedores repartidos entre las naciones socias del programa, y el misil noruego sigue siendo una de las opciones no estadounidenses más maduras para el transporte interno.

Analistas del sector destacan que, a medida que la flota mundial del F-35 supera las 1.000 unidades entregadas, la demanda de municiones de precisión compatibles crece en paralelo, una tendencia que probablemente sostendrá nuevos pedidos de producción de JSM en los próximos años, tanto desde Estados Unidos como desde otras fuerzas aéreas aliadas.

Fuente: Kongsberg Defence & Aerospace / anuncios de contratos del Departamento de Defensa de EE.UU.

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